Thomas Struth

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Ojeando el otro día el International Photo Magazine que me compré en el último Dfoto y al que no había echo mucho caso todavía, caí en unas fotos ESPECTACULARES de Thomas Struth (Tour Totem y Tour Mirabeu)…

El trabajo realizado por Struth en museos públicos es uno de los más alabados y reconocidos. La sistematización a la hora de tomar la imagen, la repetición del sujeto y la exploración por diferentes salas de exposiciones, hacen de este trabajo un fiel homenaje a las enseñanzas de los Becher, estableciendo paralelismos con otros colegas de promoción.

Al contrario que en las calles en blanco y negro, vacías, fantasmagóricas, muchas veces irreales debido a su frialdad, en estas salas de museos vemos mucha gente a todo color. Grupos que miran los cuadros, las esculturas, los restos arqueológicos. Personas que gesticulan, comentan, alejándose y acercándose, siguiendo la coreografía propia de los museos. La fascinación de Struth por estos lugares habitados, en los que suceden cosas que él fotografía, habla de su interés por establecer una relación entre la fotografía, la psicología y la sociología.

Fue en Nápoles, al fotografiar a un grupo de restauradores que trabajaba en la iglesia de San Lorenzo, cuando se dio cuenta de lo interesante que eran las fotografías de un grupo que estaba delante de cuadros que al mismo tiempo representaban a otras personas. Retomando así un recurso clásico en la historia del arte, el del cuadro dentro del cuadro, empleado por Velázquez o David Teniers, Struth explora en varios museos del mundo la relación entre el espectador y las obras de arte.

Esta experiencia la ha llevado a cabo en salas de museos y también en iglesias con una gran afluencia de turistas, como la catedral de Milán o la iglesia de Monreale en Palermo. De su visita al Louvre en París en 1989, nació su primera serie (Musée du Louvre I-IV) para la que eligió a un grupo de turistas japoneses que miraban entusiasmados La balsa de la medusa de Géricault. Pero lo que podía haber sido una instantánea se convirtió en una representación in situ por parte de los espectadores de las diagonales de la pintura. Entre las varias series destacan The Art Institute of Chicago I-II (1990), Stanze di Raffaello I-II (1990), también las realizadas en l’Accademia de Venecia, ante los cuadros de Tiziano, en el Museo de Arte Moderno de Nueva York o la última realizada en 2001 en el Museo de Pérgamo en Berlín.

Ante esta serie de enormes fotografías de uno de los museos más visitados por su impresionante patrimonio arqueológico, Stuth afirma: “busco un diálogo entre pasado y presente y la posibilidad de encontrar un espacio de quietud en nuestro frenético mundo”. Un encuentro entre lo clásico y lo moderno, un lugar donde plantearse el valor histórico de las raíces que forman nuestra identidad. Esa atmósfera de tranquilidad le da una sencilla pero inteligente coreografía, dirigida por Struth, en la que los espectadores ocupan las salas del museo como obedientes actores que con “silenciosa teatralidad” llenan los huecos de un escenario. También el tamaño de las fotografías -normalmente en todas las series son copias hechas a escala de las obras que en ellas aparecen- que en el caso del Museo de Pérgamo siguen la estela de la inmensidad de las ruinas del altar dedicado a Zeus, es otro de los factores que influyen en su percepción como un clásico indiscutible.

Texto vía Colección de Arte de la Fundación Telefónica

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2 Responses to “Thomas Struth”

  1. carlos Albalá Says:

    La verdad que esas dos imagenes, son acojonantes!! las vi en el c-magazine tb aqui en Madrid.

    Por cierto…..cara de cojones esa revista! pero que buena es!! mas bien es una libro.

    un saludo.

    Carlos Albalá

  2. loveof74 Says:

    eso es berlin. no?

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